Estar preparada en tus viajes de trabajo marcará la diferencia y aumentará la productividad de tu estancia. Es necesario conocer a la perfección todos tus compromisos laborales antes del viaje para poder organizar las necesidades. Cerrar la agenda, con las horas clave de llegadas a los aeropuertos, hoteles y demás compromisos es lo más complicado, preparar los documentos y archivos que presentaremos en las reuniones es imprescindible. Pero a pesar de tener laboralmente todo controlado y preparado, nuestro viaje de trabajo puede arruinarse si no hemos pensado en el resto de necesidades: ropa de trabajo, de ocio o de gala, accesorios, maquillaje o métodos de entretenimiento para las largas esperas.

Lo habitual es concentrar en un viaje reuniones más técnicas con cenas o fiestas más formales, y es necesario tener la imagen adecuada para cada momento. La ropa tiene que ser cómoda (si el tejido se arruga poco has dado en el clavo), es imprescindible que lleves los conjuntos preparados y algún cambio extra para los contratiempos. Lleva el maquillaje preciso, no caigas en llevarte toda tu colección de sombras, pero no viajes solo con la base. No hay excusa para olvidarse las planchas de pelo o el secador, los especiales para viajes no ocupan nada en la maleta. Unas extensiones adhesivas pueden solucionarte el peinado de la cena de gala y un buen bolso de mano será tu complemento ideal.

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No te olvides del cuidado de tu piel, prepara en el neceser desmaquillante, tónico y crema hidratante. Que cada día te levantes en una ciudad distinta no puede variar tu rutina de belleza. Si pasas muchos días fuera llévate una mascarilla purificante y busca un momento del viaje para relajarte de verdad. Puedes utilizar las muestras o recipientes más pequeños para llevar tus cremas de cuidado corporal. Y si tienes problemas para conciliar el sueño que no se te olvide el antifaz -las persianas y cortinas son una moda que no todos los hoteles del mundo utilizan-.

El antifaz puede servirte también durante unas horas del viaje, pero no sobrevalores tu capacidad de entretenimiento solo con el wifi gratis de los hoteles. Tienes que ir preparada para pasar varias horas en los aeropuertos, llévate música o descárgate la nueva serie que quieres ver. Para no vender todo tu ocio a los dispositivos electrónicos, además de llevarte la “powerbank” hasta arriba de batería, mete en la maleta un buen libro, de los de toda la vida.

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Por mucho tiempo que dediques a preparar los documentos y las reuniones con clientes o proveedores, no estar preparado en los demás aspectos de un viaje de trabajo puede arruinarte las citas. La falta de previsión y una mala organización son errores de principiante que se pulirán en el tiempo. A la cantidad de trabajo se le une el estrés que provoca el propio viaje, con lo que adelantarnos a las necesidades que nos van a surgir, se convierte en imprescindible para sobrevivir a los viajes de trabajo.